jueves, 29 de noviembre de 2007
Tu fuiste para mí un vicio, el veneno de un error, el error de un sacrificio, que fue confiar en tu amor. Que contradictorios mis sentimientos sobre este amor. Este amor que nació ese día al conocernos. “Hoy la tierra y los cielos me sonríen, hoy creo en dios!”…ese fue nuestro sentimiento aquel día, sentimiento que plasmaste en ese poema que tu mismo me recitaste. Yo no sé que diera porque me volvieras a recitar tus versos!. Yo no sé que diera por un beso! Tú no eras nada sin mí y yo tampoco existía sin tu compañía. Por esto ahora es que me cuesta sobrevivir.
El amor significa alegría, gozo de vivir, es lo que ilumina el camino de la existencia. Pero ahora que el destino me obligó a separarme de este amor, de este amor juzgado por todos ustedes como no correspondido, siento un dolor infinito. Mi angustia aumenta, mas ya cesaron los llantos, aún sigo reflexionando, sufriendo, suspirando, no sé si soy capaz de terminar conmigo, Solo puedo sollozar a ustedes, los que me rodean, pero que no me acompañan, ni siquiera escuchan. A pesar de transmitir a la soledad mi dolor, mi alma aún no logra estar libre de todo el mal y dolor que me aprisionan desde tu partida.
Todo es tu culpa!!...MÍRAME!!! cuando antes me habías visto tan devastada?? No ves que me muero, no ves que no puedo olvidarte?? No me parezco absolutamente en nada a quien yo era. Aún así, yo te juro que no te puedo guardar ningún rencor, aunque hay veces en que quisiera volver a ser la mujer que algún día conociste.
Pero no puedo hacer nada. No sé donde estarás ahora, que camino tomaste…no lo sé, tal vez ni aún con mi muerte estemos en el mismo lugar, quizás no exista otro encuentro ni en el más sombrío y triste de los páramos. Debes estar vagando en un valle de eternas nieves y de eternas melancólicas brumas. Estoy esperando algo que nunca llegará, en un lugar solitario y olvidado. Estoy en un desierto! El mundo está desierto para mí!! Espero mi fallecimiento, pues aquí, donde habite el olvido, aquí estará mi tumba.
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Este fue mi monólogo basado en Gustavo Adolfo Bécker. La verdad a veces me identifico con él, un post romanticista con una vida sufrida... Es uno de mis escritores favoritos, tal vez por eso me inspiré tan fácilmente para poder escribirlo y aprendermelo de memoria.
miércoles, 17 de octubre de 2007
V.S.O (versión subtitulada original)
no respondas ni hagas caso
a los subtítulos que bajo
mi sonrisa sabes ver.
Yo te diré que voy tirando,
negaré que estoy llorando
y fingiré que el tiempo
todo lo curó"
Esa es una pequeña parte del coro de una canción llamada como el título de esta entrada (vos ó vso). Y es obvio porqué la escribí ahora. "los subtítulos que bajo mi sonrisa sabes ver...", pues yo casi siempre sonrío, estoy feliz, la paso bien, pero hay cosas que em delatan que representan que es todo lo contrario, que estoy mal, que sólo son máscaras. Son los "subtítulos", considerados como gestos o elementos paraverbales (como el tono de mi voz) que siempre me delatan, aunque hay veces en que lo puedo disimular. "...Negaré que estoy llorando, fingiré que el tiempo todo lo curó...". He dicho tantas veces lo mismo... "si no me pasa nada....no estoy llorando, me entró algo al ojo..." y tantas otras excusas que siempre invento para decir "estoy bien, no se preocupen por mí =)". Puras mentiras, mentiras, mentiras!!!!!, siempre lo he negado y siempre lo haré. Es muy difícil que yo pida ayuda...muy difícil. Lo he hecho, pero trato de no hacerlo.
Bien, ahora último no ha sido tan frecuente hacer eso. Hay una única razón: simplemente hay veces que no puedo fingir, y aunque igual sigo llevando todo esto supuestamente bajo control, hay veces en que me desespero, que me siento muy mal, que termino llorando tan frecuentemente en el colegio sin que me vean, salgo de clases sólo para eso, para desahogarme sin que nadie lo note con excusas fáciles de creer (tengo que ir a hablar con tal profe...tengo que tomarme una pastilla...tengo que ir a devolver algo...etc, etc, etc). Pero que puedo hacer...supongo que este tiempo pasara pronto...y que todo será para mejor, que todo se podrá solucionar...
^^ you raise me up(8)
sábado, 6 de octubre de 2007
just...go on
Siento culpa, porque siempre tiendo a cometer los mismos errores, porque me he convertido en una persona tan distinta a lo que alguna vez yo fui. Y no sé qué es lo que yo debo hacer ahora, me volví a caer, y de nuevo tengo que levantarme...y sola...como siempre ha sido y siempre será. No quiero que nadie me hable del tema, quiero ESTAR SOLA, UN MOMENTO DE TRANQUILIDAD POR FAVOR!!!! Yo sé que me hace peor estar sola, pero no me interesa, ya he caído en lo más bajo que una persona puede llegar, he pasado por cosas así antes y supongo que podré salir de esto aunque soluciones no encuentro por más que busco.
Son tantas cosas, se me han juntado tantos problemas que tengo que enfrentar en un mismo momento, estoy deseperada, siento tanta pena y tanta rabia conmigo misma por cosas que aunque tratara de explciar no me entenderían y me juzgarían cruelmente como siempre lo han hecho...me odio, i hate myself!!! El error más grande de mi vida fue uno solo: to be born...
martes, 18 de septiembre de 2007
¿dulce condena?
Mis pensamientos me ahogaban, la razón se antepuso sobre los más mínimos sentimientos que en mí quedaban, siendo ya una persona más fría aún de lo que siempre había sido. Ni yo entendía la contradicción que me planteaba en mi mente. No podía huir, no debía huir, mis actos los hice conscientemente, sabiendo que era lo mejor, que era su propia voluntad, aunque sé que nadie jamás en incontable tiempo logrará entender toda esta realidad que ahora relataré.
Lo recuerdo todo tan claramente, todo ocurrió por una llamada que recibí la tarde anterior interrumpiendo los trances artísticos que yo realizo todas las tardes desde hace ya varios años. Llegué por su gran desesperación que me llamaba intensamente, por la angustia que emitía y transmitía su inconfundible voz cuando hablé por teléfono. Fue por esto, que me dirigí con gran urgencia ha lo que llamaba “su hogar”, ya era de noche y me estaba esperando con notable impaciencia, pero también se le notaba angustia. Entre la soledad del lugar donde nos encontrábamos, lo primero que llamó mi atención fue ver que tenía aquél artefacto de filoso y mortal metal en su mano. Era imposible que yo al reconocerlo no volviera a recordar ese episodio de mi vida ya muerto y supuestamente olvidado en mi maldita mente. No me fue difícil adivinar sus intenciones antes de dirigirnos alguna palabra, ya que hace algún tiempo atrás, todos sus propósitos habían sido míos y, rogándome con sus ojos almendrados y lastimeros, me pedía a gritos de sus miradas que hiciera un último favor hacia su persona. Sabía perfectamente al pedírmelo que yo era capaz de hacer todo lo que me pidiera, y, con tristeza de saber que era nuestro último encuentro, no pude negarme a cometer tal acto, arrebatándole el objeto y preguntando, aunque ya conocía la respuesta, si no existía otra solución. Su silencio y su eterno abrazo me respondieron inmediatamente. Fue así, como con un pequeño temblor, de pena o de cobardía que me invadían en ese instante, luego de varios segundos de tensión y de infinitas vacilaciones, logré realizar su voluntad. El cuchillo, nuestro cuchillo, era parte de su cuerpo, y en un pequeño lapso de tiempo cayó en mis brazos ya inconsciente, pero totalmente en paz.
Sí, estaba en paz, porque yo logré liberar su alma de tanto sufrimiento que la humanidad jamás ha visto y que nunca nadie ha podido soportar durante tanto tiempo. De a poco, dejé su cuerpo reposado ahí, en “su hogar”, despidiéndome amargamente, dejando todo en manos del destino. Sé que soy la única persona que conocía completamente cual era su realidad, cual era su horrible sufrimiento que tantas veces compartimos, y entiendo perfectamente todas sus razones. Pero la tristeza no la he podido desahogar, porque su acto de liberación, fue el principio de la condena de mi espíritu.
Me juzgarán dura y cruelmente, lo sé, pero realicé una noble causa por aquella persona que tanto hizo por mí. Por más que lo intenten, nunca me comprenderán, hacen falta las palabras adecuadas para poder describir todo por lo que pasamos. Pues, ahora estoy recordando todo esto, ganas de llorar no me hacen falta, pero carezco de lágrimas, lágrimas que no existen, que desaparecieron con aquella promesa, con ese juramento que hicimos un día tan nublado como éste, un día donde se siente la melancolía en el aire, donde había un ambiente totalmente pacífico y tranquilizante. El juramento fue el comienzo de mi condena, condena que se concretó con su expiración, expiración que fue la salvación, salvación para el alma más pura que jamás ha existido y existirá en este mundo.
viernes, 24 de agosto de 2007
la agonía y la locura: una maldita combinación
Si fui capaz de comenzarlo, por qué no lo terminé?? La respuesta es simple: una persona hizo de todo para que yo recapacitara antes de aquel fin de semana. Y logró su objetivo, pero dejó en mi mente mil preguntas que antes no existían, y todas las frases que él me dijo se me repitieron una y otra vez durante todos estos días. Puede que tenga razón, y me salvó de cometer una locura. Pero tal vez sólo arruinó la que pudo haber sido una única solución.
Sigue pasando el tiempo, y sólo me queda esperar lo que la vida me tiene preparado. Porque la vida es sabia, y se encarga de poner a los acontecimientos correctos y a las personas correctas en el momento correcto. y sé que todo lo que sucedió fue por algo, y me iba a suceder igual ya sea ahora o en mil años más.
martes, 21 de agosto de 2007
Agonía
No era una noche cualquiera
la soledad respirable
demostraba que se acercaba
mi destino inevitable
No había nada más que hacer
Existía una única solución
Yo ya no podía tener
Ninguna otra ilusión.
Me encerré en mi soledad
Me invadía la gran angustia
Tenía que hacer una última acción
Mas algo detuvo mi corazón.
Mis lágrimas empezaron a brotar fácilmente
Como cuando el aloe en primavera florece
Mil ideas, mil sentimientos estaban en mi mente
Una sola razón ante mis ojos aparece.
Todo lo que por años había ocultado
Todo ese dolor por fin salió a flote
Nunca logré mi dolor desahogar
Ahora todo eso por fin lograba demostrar.
Mi alma se estremecía con cada gota
Recriminándose de hechos que nunca pasaron
De sentimientos que nunca existieron.
La angustia aumentaba, mas cesaron los llantos
Seguía reflexionando, lamentando, suspirando
No fui capaz de terminar conmigo
Solo pude sollozar a los árboles que me acompañaban
Porque a pesar de transmitir a la soledad mi dolor
Mi alma aún no lograba estar libre
De todo el mal y dolor que me aprisionaban
Sólo alguien me podría ahora salvar
que sea capaz de terminar lo que yo no logré
Sigo a una persona desconocida esperando
Que me salve y me diga: no te preocupes, todo acabó…
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Eso lo escribí hace alrededor de 2 meses...y el sábado pasado (18 de agosto) fue exactamente lo que me pasó.
Por ahora no tengo más que decir
No quiero hablar con nadie, no pregunten nada, que hablaré todo ha su debido tiempo.
martes, 14 de agosto de 2007
Una historia, una realidad...
Dime, niña de ojos tristes, qué te sucede?
Es una larga historia, que nunca quise contar…
Así ella quiso contar lo que nadie conocía, pero no tuvo fuerza para hacerlo. Ya ni siquiera podía llorar, porque no le quedaban más lágrimas que derramar. Alguna vez ella logró ser feliz, que buenos fueron esos días, tan lejanos a la realidad.
Todos la reconocían por su suerte que poseía, era admirada por algunos, pero sobre todo envidiada por la mayoría. Siempre le importó ayudar a los demás, era sociable, confiaba en los demás, y recibía cariño de las personas que la rodeaban, porque se destacaba sin darse ella cuenta por su forma de ser tan optimista.
Pero fue creciendo y viendo la realidad. Por esto, también su personalidad fue cambiando. Mas, sólo fue un cambio interior, puesto que por fuera seguía siendo la misma niña de siempre. Su optimismo fue desapareciendo, cada día era más realista, porque todas sus ilusiones y esperanzas terminaban desapareciendo sin conseguir nada. Estas desilusiones y decepciones le hacían mucho daño, dejándola muy triste por dentro, pero por fuera nunca lo demostró, porque siempre decía “todas las cosas pasan por algo, si esta vez no resultó, la próxima vez será mejor”.
Llegó a tal punto de no tener ningún sueño o utopía para su vida, que se volvió fría ante sus expectativas. Su realismo llegó al extremo de convertirse en pesimismo, en pensar siempre lo peor de la situaciones, para así poder prepararse sicológicamente para lo que se le atravesaría. Aquella joven sociable, empezó a encerrarse. Cada persona con la que ella se encariñaba, significaba un nuevo dolor. Cada una de esas personas la terminaba dejando sola, o se acercaban para su propio beneficio. Su alma se dañaba cada vez que creía que esa persona sería distinta a los demás. Nunca existió alguien que la comprendiera o la acompañara, estaba destinada a quedarse sola.
Así, la niña se acostumbró a su soledad. Fue algo muy doloroso lo que tuvo que aceptar. Dejó de creer en las personas, empezó a desconfiar de todos sin excepción. Lograba compartir con la gente, pero siempre existía un límite, pues las cosas no cambiaban, y los intereses de ellos eran los mismos. No lograba estar cómoda en ningún lugar, no lograba dejar ese prejuicio de los demás. En su mente quedaron grabados todas las injusticias y daños provocados.
Un día algo empezó a cambiar. Conoció a un joven, con quien se llevaba muy bien. Empezaron a conocerse profundamente y a hablar muy seguido. La joven sintió que no todas las personas eran crueles como las anteriores, que había esperanza de conocer a gente que no lo fuera y que no todo estaba perdido.
Sin embargo, toda esa ilusión nuevamente se murió. Aquel joven después de un tiempo se marchó. Esto fue lo que en su corta vida más le afecto a su alma y a su corazón. Esta totalmente desilusionada de la vida, volvió a la soledad, pero esta vez estaba más hundida en su pena, en su soledad profunda que antes. Por primera vez empezó a demostrar sus sentimientos, pues ya no podía seguir ocultando todo el dolor acumulado de esos años. Pues, fueron demasiadas las injusticias, las comparaciones, las decepciones, las angustias, la rabia, la tristeza, la soledad con que había soportado tanto tiempo. Pero no quería que nadie lo supiera.
Cada persona que le preguntaba, ella respondía que no le sucedía nada; por primera vez empezó a sentir rencor contra todos aquellos que la dañaron. Sólo quería sentirse querida por una vez en la vida, y sentir que era importante para alguien, dejar de concebir la indiferencia de los demás. Sólo quería partir todo de nuevo.
Desesperada un día salió de su hogar para nunca regresar. Quería dejarse estar, que el viento del olvido le borrara todo rastro de su pasado, o perecer de la angustia para no seguir en una vida tan injusta.
En un lugar alejado y deshabitado se quedó, tirada en el piso, dejando que el destino jugara con ella. Fue cuando apareció una persona que al verla dijo:
Dime, niña de ojos tristes, qué te sucede?
-Es una larga historia, que nunca quise contar…
Pero quizás pueda hacer algo por ti
-Nadie puede hacerlo, es el fin de todo
No puedo abandonarte acá, en este vacío, yo puedo ayudarte a salir de todo dolor
-El dolor lleva años conmigo, y ya llegó a su auge…mejor déjame morir y no trates de salvarme...
La niña, así como estuvo toda su vida desde su nacimiento, murió sola en medio de la nada que lo conforma todo. Sólo buscaba una cosa que pedía a gritos con sus ojos almendrados, con su mirada perdida: sólo quería el cariño de una persona.
Es el fin de una historia, pero no así el de una dura realidad, que continúa su curso…
lunes, 13 de agosto de 2007
una semana...
Todas las siguientes noches fueron muy parecidas. Me quedaba escribiendo, desahogandome, llorando en silencio en la oscuridad, en la soledad. Y no dormía más de 3 horas por noche. Día sábado en la noche me dispuse a dormir porque no quería llegar tan demacrada a clases como lo había estado esos días.
Hoy es lunes, volví a clases. Como siempre llego temprano, me quedé como 20 minutos sentada, sola en un rincón del colegio donde casi nadie pasa. Estaba pensando y tenía demasiado sueño. Apesar de todo no había logrado reponerme de las 5 noches que no dormí nada. Con suerte escribí en clases, me quedé en la sala en los recreos; en el almuerzo quise estar sola, pero no pude. Me empezó a doler la cabeza y como siempre, traté de demostrar como si nada pasara, aunque a ratos se notaba que yo no estaba bien.
Y aquí estoy, volviendo a la rutina. Van a volver mis compañeros a hablarme por msn, van a vovler a pedirme favores (favores de los que me libré una semana), sin saber que yo por dentro me estoy muriendo, porque es obvio que les da lo mismo cómo me sienta yo emocionalmente siempre que les ayude.
No sé qué es lo que queda de mí. Quisiera desaparecer, ya he pasado por esto antes, pero no estoy segura de que si alguna vez lo superé. Pero son tantas cosas las que me afectan, y son tan pocas a la vez. Y estoy cansada de disimular que siempre estoy bien, porque NO LO ESTOY, y me cuesta ser como "otra persona" feliz con los demás. Porque no lo soy, porque engaño a la gente aparentando que estoy bien, que soy fuerte, que soy capaz de solucionar mis problemas. Ya no puedo más. Y no sé que hacer...
Sometimes, I would like to dissapear...
sábado, 11 de agosto de 2007
the show must go on
Todo pasa por algo, todo es para mejor…una de las expresiones que más digo y que aplico a mi vida. Muchos podrán sentirse muy mal y al leer esas simples 8 palabras podrán pensar que lo que les pasó no fue para mejor, que cómo soy capaz de pensar eso. Pero el mayor error que cometen las personas, incluyéndome, es que no analizamos las cosas desde afuera, sino que siempre desde nuestra perspectiva en una sola dirección, sin percatarnos que tal vez no es tan grave y que tenemos la solución en frente de nuestros ojos. Es cosa que nos pongamos a analizar un poco las cosas.
Después de mucho pensar, como siempre, me di cuenta de eso y que a largo plazo te das cuenta que fue más beneficioso para ti que hubieras pasado por aquellos problemas, porque, por último, te hacen crecer como persona. Trato ahora de hacer eso, de convertir lo malo, de revertir mi tristeza en algo positivo. Pero a veces (como me pasa en estos momentos) no logro hacerlo, y quizás parte de esta angustia que siento es producto de esa incapacidad de no poder superarlo y de quedarme estancada. Sé que puedo salir de esto sola, como lo he hecho durante los 16 años de mi vida, aún así no sé que me pasa. Puede ser el colapso, porque se me ha juntado todo lo que me ha sucedido sin poder desahogarme como se debe.
No quiero asumir lo que escribiré ahora, pero esta idea cada vez la estoy asimilando más. Simplemente ya no puedo con esto sola, uno a veces necesita de una persona que te ayude. Muchos saben que estoy totalmente en desacuerdo con eso, porque uno debe solucionar por su cuenta los problemas en que nosotros mismos somos los culpables. Y no debe involucrar a personas que tienen cosas más importantes que hacer o peores problemas. Nunca me ha gustado depender de las personas, aunque ahora les encuentro un poco de razón a todas las personas que me dijeron que me hacía mal pasar todo sola.
No me gusta tener que fingir…pero ya me acostumbré. Como me han dicho varias personas, podré estar yo muy mal, pero casi siempre tengo una sonrisa en mi rostro. Una simple sonrisa que puede alegrar el alma a cualquiera. Aunque, es claro, ya no es tan común en mí sonreír. Sólo trato de dar a los demás lo que más me ha hecho falta durante este último tiempo, porque no quiero que pasen por la misma situación.
the show must go on…
miércoles, 8 de agosto de 2007
ausencia...
Alguién alguna vez dijo "Estoy muy triste y me siento más desgraciado de lo que puedo decir, y no sé hasta dónde he llegado... no sé qué hacer ni qué pensar, pero deseo vehementemente dejar este lugar... siento tanta melancolía..." Esta frase es exactamente lo que siento, mi melancolía y mi soledad me van matando lentamente. Los días pasan, así como han pasado siempre, y yo sigo esperando nada, porque sé que nada recibiré nunca, porque sé que los quieran ayudarme no podrán.
Por ahora sólo sigo viviendo la rutina. Como lo dije alguna vez, no hay nada más que hacer...
lunes, 16 de julio de 2007
estoy muerta por dentro
Es increíble como las cosas que antes me importaban, ya me son indiferentes. Es como si cada día hiciera todo mecánicamente. Tengo una rutina que repito siempre, me quedo encerrada, apartada de todos, porque no quiero hablar con nadie, o tal vez es que nadie quiere hablarme. Lo hago por la fuerza de la costumbre, siempre fue lo mismo, no sé si siempre seguirá siendo así.
No me interesa que lean esto. Sé que nadie lo hará, porque nunca se han interesado en las cosas que yo hago. Ya no me importa, nunca me han apoyado, ya me acostumbré, fue doloroso, pero al final uno se termina adaptando a esa soledad que te invade.
Sólo hay algo que a veces me pregunto, no siempre, me surge la duda: seré importante para alguién? alguién me quiere por lo que soy realmente o sólo a esa francisca que "es feliz"? alguna vez sentiré el apoyo y el amor de una persona?
Como sea, no quiero seguir así. Ya partí un nuevo camino, sin destino conocido, pero dejé atrás lo más doloroso de mi vida. No puedo decir que soy otra persona, pero sí que dejé atrás problemas que ya no podía seguir sosteniendo.
Mis lágrimas ya naufragaron...
sábado, 14 de julio de 2007
my mistake
Ya se han secado las lágrimas en mí, pero no así la angustia que llevo adentro. Sigo un camino que no le encuentro sentido, no tengo nada delante de mí, no tengo nada detrás de mí. No sé si voy de ida o de vuelta. Sólo tengo recuerdos dando vueltas en mi cabeza, recuerdos de personas que alguna vez fueron importantes, pero todo es parte de un pasado del cual no queda huella más que mi memoria, que pronto morirá con el olvido. Ya no recuerdo el por qué estoy así como estoy ahora, han sido largos días, todos iguales, con la misma rutina.
Busco en mi memoria recuerdos olvidados. Vuelvo a escuchar discusiones lejanas y gritos hacia mí: la culpa de lo malo siempre era mía y de nadie más, todo lo que ellos hacían era perfecto. Nunca escuché una palabra de afecto, de aliento, nunca supe si ellos me apreciaban o me valoraban, nunca supieron ni se dieron cuenta en la depresión en que cada día yo me hundía cada vez más, nunca me conocieron como era, nunca les importé de verdad.
Los recuerdos permanecen en mi mente, en mi cabeza. La soledad de ese entonces era la misma en que ahora me encuentro.. Sólo que ahora no hay gente a mi alrededor y no tengo que disimular ni fingir mi sufrimiento. El único testigo de mi depresión fue la soledad infaltable de cada día. Mi vida de a poco se convirtió en una mentira, ocultando mi forma de ser, demostrando siempre alegría que nunca les faltó a los demás, pero que careció y necesitó mi vida.
Y ahora, ¿qué puedo hacer? Nada, esperaba el mañana, como si llegara una solución que nunca apareció. Así he pasado hasta ahora, he llegado al límite de la agonía y por fin he decidido plasmar todo lo que siento con la intención de que alguna vez ahora o en mucho tiempo más alguien me logre entender. He entregado tantas cosas en esta vida, a las personas siempre les he dado lo mejor de mí, Pero no puedo seguir ignorando mis sentimientos. He reflexionado, he madurado en este tiempo, pero no lo suficiente. He logrado darme cuenta de las cosas, de la realidad que no quería ver. La vida no es fácil y uno debe saber sobrepasar todos los obstáculos que te propone. Eso trato de hacer, comenzaré todo de nuevo, para poner fin a esto.
No logro estar tranquila. Hay heridas profundas que no han cerrado y que me siguen dañando muy en el fondo de mi alma. Y hay gente que también me hace reabrir otras experiencias que me angustian No soy una persona fuerte ni independiente como suelo demostrar. Soy débil y no puedo llevar todo esto sola, no soy lo que demuestro; tengo demasiados defectos que opacan las pocas cualidades que poseo. Mi debilidad provoca la inseguridad que tengo en mí y la desconfianza hacia los demás. Esto, en parte, ha provocado que me haya alejado de la sociedad y que me encuentre desamparada. Pero si he podido sobrellevar todos mis problemas sola, podré superar esto, para que sólo quede el recuerdo borroso de que esto alguna vez existió.
Ya no me queda nada. Mi alma se ha vuelto cenizas por culpa de todos y de su actitud. No tengo dignidad para volver a ver a alguien directamente a los ojos. Hice mucho daño sin darme cuenta y ya no puedo revertir las consecuencias. Soy una persona detestable, indigna con valores trastocados, sólo queda el vacío de que alguna vez existió el espíritu que hoy desapareció. Las esperanzas que en un principio tuve perecieron, me cansé de esperar algo que nunca llegaría.
Hay personas que me valoran, lo sé, pero no sé quienes son. No sé cual es el sentido de esta vida, no sé que debo hacer. No sé que pasará conmigo en el futuro, la tormenta se va calmando, pero no del todo, las mismas personas culpables han hecho que el efecto disminuya.
El dolor puede estar pasando, pero quedé marcada por siempre por un rastro tan profundo como el mar mismo. He cambiado, miro hacia delante sin ilusión alguna, preparándome sicológicamente para lo que viene, tratando de convencerme que este trago amargo se lo está llevando paulatinamente el viento del olvido, dejando todo esto sólo en parte de mi memoria.
Creo que no me queda nada más que decir, no hay nada más que hacer, todo quedó registrado. Pude razonar y por más que luché por seguir con esto sola, me di cuenta que todos necesitamos ese pilar fundamental que nos da fuerza en los momentos delicados y dificultosos. Si hubiera estado esa persona, esta etapa de mi vida habría desaparecido y mi llanto extinguido. Tal vez nunca estuve dispuesta a confesar que era lo que me tenía mal, todo el sufrimiento que me ahogaba.
Después de todo esto, ¿qué queda de mí? Realmente nada, una persona devastada que quiere comenzar de cero, dejar todo apartado, tratando de emprender un nuevo camino.