lunes, 16 de julio de 2007

estoy muerta por dentro

El título de esta entrada lo dice todo: estoy muerta por dentro. Me refiero a que todos mis sueños, mis ilusiones, mis ideas se extinguieron. No queda nada más que la memoria de todas esas metas que quedaron inconclusas (por lo menos por ahora porque espero que esto pase) y que toda ilusión de esperar el mañana, de que estos sentimientos se irían se murió, ya no existen. Aún me queda el alma, que me permite seguir viviendo, porque con suerte estoy respirando.

Es increíble como las cosas que antes me importaban, ya me son indiferentes. Es como si cada día hiciera todo mecánicamente. Tengo una rutina que repito siempre, me quedo encerrada, apartada de todos, porque no quiero hablar con nadie, o tal vez es que nadie quiere hablarme. Lo hago por la fuerza de la costumbre, siempre fue lo mismo, no sé si siempre seguirá siendo así.

No me interesa que lean esto. Sé que nadie lo hará, porque nunca se han interesado en las cosas que yo hago. Ya no me importa, nunca me han apoyado, ya me acostumbré, fue doloroso, pero al final uno se termina adaptando a esa soledad que te invade.

Sólo hay algo que a veces me pregunto, no siempre, me surge la duda: seré importante para alguién? alguién me quiere por lo que soy realmente o sólo a esa francisca que "es feliz"? alguna vez sentiré el apoyo y el amor de una persona?

Como sea, no quiero seguir así. Ya partí un nuevo camino, sin destino conocido, pero dejé atrás lo más doloroso de mi vida. No puedo decir que soy otra persona, pero sí que dejé atrás problemas que ya no podía seguir sosteniendo.

Mis lágrimas ya naufragaron...

sábado, 14 de julio de 2007

my mistake

Ya se han secado las lágrimas en mí, pero no así la angustia que llevo adentro. Sigo un camino que no le encuentro sentido, no tengo nada delante de mí, no tengo nada detrás de mí. No sé si voy de ida o de vuelta. Sólo tengo recuerdos dando vueltas en mi cabeza, recuerdos de personas que alguna vez fueron importantes, pero todo es parte de un pasado del cual no queda huella más que mi memoria, que pronto morirá con el olvido. Ya no recuerdo el por qué estoy así como estoy ahora, han sido largos días, todos iguales, con la misma rutina.



Busco en mi memoria recuerdos olvidados. Vuelvo a escuchar discusiones lejanas y gritos hacia mí: la culpa de lo malo siempre era mía y de nadie más, todo lo que ellos hacían era perfecto. Nunca escuché una palabra de afecto, de aliento, nunca supe si ellos me apreciaban o me valoraban, nunca supieron ni se dieron cuenta en la depresión en que cada día yo me hundía cada vez más, nunca me conocieron como era, nunca les importé de verdad.



Los recuerdos permanecen en mi mente, en mi cabeza. La soledad de ese entonces era la misma en que ahora me encuentro.. Sólo que ahora no hay gente a mi alrededor y no tengo que disimular ni fingir mi sufrimiento. El único testigo de mi depresión fue la soledad infaltable de cada día. Mi vida de a poco se convirtió en una mentira, ocultando mi forma de ser, demostrando siempre alegría que nunca les faltó a los demás, pero que careció y necesitó mi vida.



Y ahora, ¿qué puedo hacer? Nada, esperaba el mañana, como si llegara una solución que nunca apareció. Así he pasado hasta ahora, he llegado al límite de la agonía y por fin he decidido plasmar todo lo que siento con la intención de que alguna vez ahora o en mucho tiempo más alguien me logre entender. He entregado tantas cosas en esta vida, a las personas siempre les he dado lo mejor de mí, Pero no puedo seguir ignorando mis sentimientos. He reflexionado, he madurado en este tiempo, pero no lo suficiente. He logrado darme cuenta de las cosas, de la realidad que no quería ver. La vida no es fácil y uno debe saber sobrepasar todos los obstáculos que te propone. Eso trato de hacer, comenzaré todo de nuevo, para poner fin a esto.



No logro estar tranquila. Hay heridas profundas que no han cerrado y que me siguen dañando muy en el fondo de mi alma. Y hay gente que también me hace reabrir otras experiencias que me angustian No soy una persona fuerte ni independiente como suelo demostrar. Soy débil y no puedo llevar todo esto sola, no soy lo que demuestro; tengo demasiados defectos que opacan las pocas cualidades que poseo. Mi debilidad provoca la inseguridad que tengo en mí y la desconfianza hacia los demás. Esto, en parte, ha provocado que me haya alejado de la sociedad y que me encuentre desamparada. Pero si he podido sobrellevar todos mis problemas sola, podré superar esto, para que sólo quede el recuerdo borroso de que esto alguna vez existió.



Ya no me queda nada. Mi alma se ha vuelto cenizas por culpa de todos y de su actitud. No tengo dignidad para volver a ver a alguien directamente a los ojos. Hice mucho daño sin darme cuenta y ya no puedo revertir las consecuencias. Soy una persona detestable, indigna con valores trastocados, sólo queda el vacío de que alguna vez existió el espíritu que hoy desapareció. Las esperanzas que en un principio tuve perecieron, me cansé de esperar algo que nunca llegaría.



Hay personas que me valoran, lo sé, pero no sé quienes son. No sé cual es el sentido de esta vida, no sé que debo hacer. No sé que pasará conmigo en el futuro, la tormenta se va calmando, pero no del todo, las mismas personas culpables han hecho que el efecto disminuya.



El dolor puede estar pasando, pero quedé marcada por siempre por un rastro tan profundo como el mar mismo. He cambiado, miro hacia delante sin ilusión alguna, preparándome sicológicamente para lo que viene, tratando de convencerme que este trago amargo se lo está llevando paulatinamente el viento del olvido, dejando todo esto sólo en parte de mi memoria.



Creo que no me queda nada más que decir, no hay nada más que hacer, todo quedó registrado. Pude razonar y por más que luché por seguir con esto sola, me di cuenta que todos necesitamos ese pilar fundamental que nos da fuerza en los momentos delicados y dificultosos. Si hubiera estado esa persona, esta etapa de mi vida habría desaparecido y mi llanto extinguido. Tal vez nunca estuve dispuesta a confesar que era lo que me tenía mal, todo el sufrimiento que me ahogaba.


Después de todo esto, ¿qué queda de mí? Realmente nada, una persona devastada que quiere comenzar de cero, dejar todo apartado, tratando de emprender un nuevo camino.