viernes, 24 de agosto de 2007

la agonía y la locura: una maldita combinación

Estoy frente al computador sin nada que hacer, pensando. Ya ha pasado una semana, una semana supuestamente normal, nadie sospecha las intenciones que tuve, es como si nada hubiera pasado. Aún así, ha sido una semana de malditas confuciones en mi mente, tengo una mezcla de sentimientos opuestos entre sí que me hacen confundir aún más. Todavía no estoy segura si tomé la desición correcta, porque no voy a negar que de verdad estoy arrepentida y mucho de no haberlo llevado a cabo.







Si fui capaz de comenzarlo, por qué no lo terminé?? La respuesta es simple: una persona hizo de todo para que yo recapacitara antes de aquel fin de semana. Y logró su objetivo, pero dejó en mi mente mil preguntas que antes no existían, y todas las frases que él me dijo se me repitieron una y otra vez durante todos estos días. Puede que tenga razón, y me salvó de cometer una locura. Pero tal vez sólo arruinó la que pudo haber sido una única solución.







Me arrepiento de no haberlo hecho. Pero también pienso que fue lo mejor que me pudo haber pasado. Trato ahora de cambiar mis malditos pensamientos, de poder organizar mis ideas, que, aunque ya no es tanto como antes, me tienen acorralada y llena de preguntas. He pensado demasiado estos días, pero no he hecho nada para tratar de resolverlo, porque soluciones no encuentro.








Sigue pasando el tiempo, y sólo me queda esperar lo que la vida me tiene preparado. Porque la vida es sabia, y se encarga de poner a los acontecimientos correctos y a las personas correctas en el momento correcto. y sé que todo lo que sucedió fue por algo, y me iba a suceder igual ya sea ahora o en mil años más.





martes, 21 de agosto de 2007

Agonía

No era una noche cualquiera
la soledad respirable
demostraba que se acercaba
mi destino inevitable


No había nada más que hacer
Existía una única solución
Yo ya no podía tener
Ninguna otra ilusión.



Me encerré en mi soledad
Me invadía la gran angustia
Tenía que hacer una última acción
Mas algo detuvo mi corazón.


Mis lágrimas empezaron a brotar fácilmente
Como cuando el aloe en primavera florece
Mil ideas, mil sentimientos estaban en mi mente
Una sola razón ante mis ojos aparece.


Todo lo que por años había ocultado
Todo ese dolor por fin salió a flote
Nunca logré mi dolor desahogar
Ahora todo eso por fin lograba demostrar.
Mi alma se estremecía con cada gota
Recriminándose de hechos que nunca pasaron
De sentimientos que nunca existieron.


La angustia aumentaba, mas cesaron los llantos
Seguía reflexionando, lamentando, suspirando
No fui capaz de terminar conmigo
Solo pude sollozar a los árboles que me acompañaban
Porque a pesar de transmitir a la soledad mi dolor
Mi alma aún no lograba estar libre
De todo el mal y dolor que me aprisionaban




Sólo alguien me podría ahora salvar
que sea capaz de terminar lo que yo no logré
Sigo a una persona desconocida esperando
Que me salve y me diga: no te preocupes, todo acabó…




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Eso lo escribí hace alrededor de 2 meses...y el sábado pasado (18 de agosto) fue exactamente lo que me pasó.
Por ahora no tengo más que decir
No quiero hablar con nadie, no pregunten nada, que hablaré todo ha su debido tiempo.



martes, 14 de agosto de 2007

Una historia, una realidad...

Dime, niña de ojos tristes, qué te sucede?
Es una larga historia, que nunca quise contar…




Así ella quiso contar lo que nadie conocía, pero no tuvo fuerza para hacerlo. Ya ni siquiera podía llorar, porque no le quedaban más lágrimas que derramar. Alguna vez ella logró ser feliz, que buenos fueron esos días, tan lejanos a la realidad.



Todos la reconocían por su suerte que poseía, era admirada por algunos, pero sobre todo envidiada por la mayoría. Siempre le importó ayudar a los demás, era sociable, confiaba en los demás, y recibía cariño de las personas que la rodeaban, porque se destacaba sin darse ella cuenta por su forma de ser tan optimista.




Pero fue creciendo y viendo la realidad. Por esto, también su personalidad fue cambiando. Mas, sólo fue un cambio interior, puesto que por fuera seguía siendo la misma niña de siempre. Su optimismo fue desapareciendo, cada día era más realista, porque todas sus ilusiones y esperanzas terminaban desapareciendo sin conseguir nada. Estas desilusiones y decepciones le hacían mucho daño, dejándola muy triste por dentro, pero por fuera nunca lo demostró, porque siempre decía “todas las cosas pasan por algo, si esta vez no resultó, la próxima vez será mejor”.




Llegó a tal punto de no tener ningún sueño o utopía para su vida, que se volvió fría ante sus expectativas. Su realismo llegó al extremo de convertirse en pesimismo, en pensar siempre lo peor de la situaciones, para así poder prepararse sicológicamente para lo que se le atravesaría. Aquella joven sociable, empezó a encerrarse. Cada persona con la que ella se encariñaba, significaba un nuevo dolor. Cada una de esas personas la terminaba dejando sola, o se acercaban para su propio beneficio. Su alma se dañaba cada vez que creía que esa persona sería distinta a los demás. Nunca existió alguien que la comprendiera o la acompañara, estaba destinada a quedarse sola.




Así, la niña se acostumbró a su soledad. Fue algo muy doloroso lo que tuvo que aceptar. Dejó de creer en las personas, empezó a desconfiar de todos sin excepción. Lograba compartir con la gente, pero siempre existía un límite, pues las cosas no cambiaban, y los intereses de ellos eran los mismos. No lograba estar cómoda en ningún lugar, no lograba dejar ese prejuicio de los demás. En su mente quedaron grabados todas las injusticias y daños provocados.




Un día algo empezó a cambiar. Conoció a un joven, con quien se llevaba muy bien. Empezaron a conocerse profundamente y a hablar muy seguido. La joven sintió que no todas las personas eran crueles como las anteriores, que había esperanza de conocer a gente que no lo fuera y que no todo estaba perdido.




Sin embargo, toda esa ilusión nuevamente se murió. Aquel joven después de un tiempo se marchó. Esto fue lo que en su corta vida más le afecto a su alma y a su corazón. Esta totalmente desilusionada de la vida, volvió a la soledad, pero esta vez estaba más hundida en su pena, en su soledad profunda que antes. Por primera vez empezó a demostrar sus sentimientos, pues ya no podía seguir ocultando todo el dolor acumulado de esos años. Pues, fueron demasiadas las injusticias, las comparaciones, las decepciones, las angustias, la rabia, la tristeza, la soledad con que había soportado tanto tiempo. Pero no quería que nadie lo supiera.




Cada persona que le preguntaba, ella respondía que no le sucedía nada; por primera vez empezó a sentir rencor contra todos aquellos que la dañaron. Sólo quería sentirse querida por una vez en la vida, y sentir que era importante para alguien, dejar de concebir la indiferencia de los demás. Sólo quería partir todo de nuevo.




Desesperada un día salió de su hogar para nunca regresar. Quería dejarse estar, que el viento del olvido le borrara todo rastro de su pasado, o perecer de la angustia para no seguir en una vida tan injusta.




En un lugar alejado y deshabitado se quedó, tirada en el piso, dejando que el destino jugara con ella. Fue cuando apareció una persona que al verla dijo:




Dime, niña de ojos tristes, qué te sucede?
-Es una larga historia, que nunca quise contar…


Pero quizás pueda hacer algo por ti
-Nadie puede hacerlo, es el fin de todo


No puedo abandonarte acá, en este vacío, yo puedo ayudarte a salir de todo dolor
-El dolor lleva años conmigo, y ya llegó a su auge…mejor déjame morir y no trates de salvarme...





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La niña, así como estuvo toda su vida desde su nacimiento, murió sola en medio de la nada que lo conforma todo. Sólo buscaba una cosa que pedía a gritos con sus ojos almendrados, con su mirada perdida: sólo quería el cariño de una persona.








Es el fin de una historia, pero no así el de una dura realidad, que continúa su curso…



lunes, 13 de agosto de 2007

una semana...

La semana pasada falté a clases. Terrible fue esa semana, ojalá ésta no lo sea tanto. El día lunes fui a clases, pero no hice nada. LLegué a mi casa a hacer nada, cuando como a las 9 se cortó la luz y no pude guardar el trabajo de química en el computador. Como no tenía sueño, me puse a pensar, a escribir. Tenía tantas cosas guardadas en mí que me sirvió mucho. Me pasé así toda la noche, apenas dormité un poco, hasta que "desperté" como a las 6 de la mañana porque me dolía la parte baja del estómago.



Todas las siguientes noches fueron muy parecidas. Me quedaba escribiendo, desahogandome, llorando en silencio en la oscuridad, en la soledad. Y no dormía más de 3 horas por noche. Día sábado en la noche me dispuse a dormir porque no quería llegar tan demacrada a clases como lo había estado esos días.



Hoy es lunes, volví a clases. Como siempre llego temprano, me quedé como 20 minutos sentada, sola en un rincón del colegio donde casi nadie pasa. Estaba pensando y tenía demasiado sueño. Apesar de todo no había logrado reponerme de las 5 noches que no dormí nada. Con suerte escribí en clases, me quedé en la sala en los recreos; en el almuerzo quise estar sola, pero no pude. Me empezó a doler la cabeza y como siempre, traté de demostrar como si nada pasara, aunque a ratos se notaba que yo no estaba bien.



Y aquí estoy, volviendo a la rutina. Van a volver mis compañeros a hablarme por msn, van a vovler a pedirme favores (favores de los que me libré una semana), sin saber que yo por dentro me estoy muriendo, porque es obvio que les da lo mismo cómo me sienta yo emocionalmente siempre que les ayude.



No sé qué es lo que queda de mí. Quisiera desaparecer, ya he pasado por esto antes, pero no estoy segura de que si alguna vez lo superé. Pero son tantas cosas las que me afectan, y son tan pocas a la vez. Y estoy cansada de disimular que siempre estoy bien, porque NO LO ESTOY, y me cuesta ser como "otra persona" feliz con los demás. Porque no lo soy, porque engaño a la gente aparentando que estoy bien, que soy fuerte, que soy capaz de solucionar mis problemas. Ya no puedo más. Y no sé que hacer...



Sometimes, I would like to dissapear...



sábado, 11 de agosto de 2007

the show must go on

Todo pasa por algo, todo es para mejor…una de las expresiones que más digo y que aplico a mi vida. Muchos podrán sentirse muy mal y al leer esas simples 8 palabras podrán pensar que lo que les pasó no fue para mejor, que cómo soy capaz de pensar eso. Pero el mayor error que cometen las personas, incluyéndome, es que no analizamos las cosas desde afuera, sino que siempre desde nuestra perspectiva en una sola dirección, sin percatarnos que tal vez no es tan grave y que tenemos la solución en frente de nuestros ojos. Es cosa que nos pongamos a analizar un poco las cosas.




Después de mucho pensar, como siempre, me di cuenta de eso y que a largo plazo te das cuenta que fue más beneficioso para ti que hubieras pasado por aquellos problemas, porque, por último, te hacen crecer como persona. Trato ahora de hacer eso, de convertir lo malo, de revertir mi tristeza en algo positivo. Pero a veces (como me pasa en estos momentos) no logro hacerlo, y quizás parte de esta angustia que siento es producto de esa incapacidad de no poder superarlo y de quedarme estancada. Sé que puedo salir de esto sola, como lo he hecho durante los 16 años de mi vida, aún así no sé que me pasa. Puede ser el colapso, porque se me ha juntado todo lo que me ha sucedido sin poder desahogarme como se debe.




No quiero asumir lo que escribiré ahora, pero esta idea cada vez la estoy asimilando más. Simplemente ya no puedo con esto sola, uno a veces necesita de una persona que te ayude. Muchos saben que estoy totalmente en desacuerdo con eso, porque uno debe solucionar por su cuenta los problemas en que nosotros mismos somos los culpables. Y no debe involucrar a personas que tienen cosas más importantes que hacer o peores problemas. Nunca me ha gustado depender de las personas, aunque ahora les encuentro un poco de razón a todas las personas que me dijeron que me hacía mal pasar todo sola.




No me gusta tener que fingir…pero ya me acostumbré. Como me han dicho varias personas, podré estar yo muy mal, pero casi siempre tengo una sonrisa en mi rostro. Una simple sonrisa que puede alegrar el alma a cualquiera. Aunque, es claro, ya no es tan común en mí sonreír. Sólo trato de dar a los demás lo que más me ha hecho falta durante este último tiempo, porque no quiero que pasen por la misma situación.




the show must go on…




miércoles, 8 de agosto de 2007

ausencia...

Siento el ruido de la lluvia. Lo que me hace estar más melancólica que de costumbre. Pienso en lo que me pasa, en lo que hago. Por este último tiempo lo he podido disimular mucho mejor que antes, pero eso no quiere decir que lo haya solucionado.

Alguién alguna vez dijo "
Estoy muy triste y me siento más desgraciado de lo que puedo decir, y no sé hasta dónde he llegado... no sé qué hacer ni qué pensar, pero deseo vehementemente dejar este lugar... siento tanta melancolía..." Esta frase es exactamente lo que siento, mi melancolía y mi soledad me van matando lentamente. Los días pasan, así como han pasado siempre, y yo sigo esperando nada, porque sé que nada recibiré nunca, porque sé que los quieran ayudarme no podrán.

Por ahora sólo sigo viviendo la rutina. Como lo dije alguna vez, no hay nada más que hacer...